domingo, octubre 29, 2006

¿Quién soltó a los pingüinos?



Ayer como que de plano se dejó venir el invierno.

Hacía algo de frío, sí, pero no tantooooo... Hoy en la mañana amanecimos casi rodeados de pingüinos (virtuales, jejeje), porque qué helada estaba la casa...


Tanto frío hacía que me di a la tarea de plano de tapar rendijas ¡con lo que fuera!

Nos estamos helando aquí... Y mi marido tiene la idea genial de algún día irnos a vivir a Canadá, jejeje, caray, como que creo que yo voy a pasar y sin ver, jajaja...

Claro, es sólo sueño guajiro, pero de pensar en el frío, creo que nada más por eso lo pensaría como 20 veces...

Y si acaso algún dia nos vamos, definitivamente voy a estar envuelta como momia, jajaja...

viernes, octubre 27, 2006

Me uno a la queja



Por ahí Kutty preguntaba por qué son así los hombres...

Bueno, mi queja no es tan fuerte como la de ella, porque está hablando de la variedad de hombres hijos de... la mala vida...

Pero también está la variedad de hombres con las que convivimos todos los días. Esos que cuando les preguntas algo primero hacen como 20 cosas y después, si consideran que tienen chance, te contestan. Esos que les dices 'tengo urgencia de tal dato y no lo consigo' y resulta que, sin saberlo tú, el dato lo tenía él desde un principio...

O están con los que convives diario y que resulta que te están contando de física cuántica, de kung fu, de sus juguetitos-gadgets favoritos y los escuchas aunque no entiendas nada y tratas de decir algo aunque tampoco sepas qué decir, pero ya que les intentas tú contar algo que también es importante para ti, recibes un 'espérame, estoy ocupado' y ni un comentario más.

Ese tipo de casos se repiten hasta el cansancio.

A veces me pregunto para qué necesitamos las mujeres a los hombres.

Sin tiempo

Hay semanas y meses en los que sientes que los días se te van en un parpadeo y no te da tiempo de nada...

Este mes ha sido así.

Aparte de estar tosiendo desde y hace 3 semanas sin que nada parezca quitarlo por completo (definitivamente ir a ese doctor que fui no fue lo mejor del mundo, pero no había mucha opción), también están las desveladas, que implican que uno se levante más tarde y el día se le haga chiquito.

Además, está el hecho de que el trabajo parece aumentar exponencialmente, sobre todo cuando hay que rehacer notas y poner hasta el más mínimo detalle para que nadie después de ti cometa equivocaciones, además de realizar labores extras que de repente surgen y no queda más remedio que hacerlas (ejemplo, se cae el servidor y hay que ir a ver qué le sucedió).

En fin, que por esa razón no he andado ni por aquí ni por los otros blogs que me gusta visitar, pero espero ya regularizarme, como dijo por ahí nuestro Presidente que ya va de salida 'hoy, hoy, hoy'.

miércoles, octubre 18, 2006

Dieta ¿sana?

Oído por ahí:

- Mire... para el desayuno, tome nada más cereal integral con leche y si acaso una fruta. En la comida, un tazón de arroz, verduras, y fruta, sin carne, carne una vez a la semana, esa ya a los adultos ya no nos sirve de nada. Y en la cena otra vez cereal integral con leche. Nada de embutidos, ni chorizo, ni tocino, ni jamón. Tampoco azúcar, muy poca sal y todo magro y sin grasa.

Este diálogo fue escuchado en una clínica de salud estatal, y lo peor, lo de risa, es que se lo decía un DOCTOR a una paciente.



De veras que si para tener salud hay que comer así, mejor nos morimos felices y pronto que tener larga vida y sin 'sabor' en ella, jajajaja... En fin, a veces los doctores se me hacen un tanto exagerados.

martes, octubre 17, 2006

Pasa tan rápido



Suele suceder que a veces uno vive en una especie de sopor autoimpuesto, como para poder hacer la rutina de tu vida más fácil... Por ejemplo, comienzas a decirte a ti mismo 'esta tosecita es algo normal, no pasa nada' para seguir con tu vida diaria y deberes y no tener que detenerte mucho en el asunto, sobre todo cuando no sabes exactamente qué hacer al respecto.

Luego no sólo te lo aplicas a ti, también lo aplicas a quienes viven contigo, crees que x queja o padecimiento pasará por sí solo y pues no insistes más para que vayan a atenderse o para llevarlos al doctor.

Y de repente, como en un relampagueo, las cosas se agravan. Una cosa que no preveniste se hace más grande y cuando te das cuenta ya estás en un hospital, tratando de mantener la calma y preguntándote '¿pude haber insistido más?, ¿me lo tomé con mucha calma?'...

Pero, para tu fortuna, la situación no pasa a mayores, cuando pudo haber pasado definitivamente algo muy feo, pero te deja pensando que nunca más vas a subestimar la enfermedad y tampoco lo que te diga la gente que está junto a ti sobre cómo se siente... O incluso sobre lo que no te dice en relación a cómo se siente...

En resumen, sabes que te equivocaste, quizá una equivocación sin mala intención, pero que a la próxima tendrás los ojos bien abiertos... Y te evitarás así una angustia y el temor de lo que podría haber pasado si no hubiera habido una corrección a tiempo.