Es curioso cómo Michelle tiene esa facilidad que poseen casi todos los niños para hacer amistades en un instante.
Va a casa de su tía Anita y saluda a los niños a su alrededor, de hecho ya tiene 3 amiguitas ahí con las que juega.
Otro día nos subimos a un transporte, se puso a platicar con todos los que tenía cerca y les 'regaló' lo que tenía a la mano (hojas de un árbol que quién sabe de dónde jaló).
Y hoy salió y simplemente les dijo a unos niños que salieron a jugar: "Muchachos, ¿quieren jugar conmigo?". Sí, así de simple. Y lo más curioso es que los niños aceptan, tan naturalmente como ella les habla.
Ojalá todos conserváramos esa naturalidad de los niños para llevarnos con los demás, hacer amigos, jugar con ellos, quizá pelearnos (que de repente sí se ha enojado con algunas de sus amigas) pero después olvidarlo así como si nada...